La Sargento Onell de la brigada criminal se ajusto la pistola al cinto y salio a la carrera detrás de una coche sospechoso, al doblar la esquina y por el rabillo del ojo vio que se le venia encima una sombra negra, disparo y la sombra se disipo, delante de un café intento calmarse y explicarle a su superior lo que había visto pero nada comparado con lo que sintió, el miedo y las lágrimas de la Sargento Onell calaron en la brigada que reforzó las guardias y las patrullas por toda la ciudad....
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